jueves, 21 de abril de 2016

Encuentro




Aquella tarde, sin querer, la encontré. En la oscuridad de mis ojos se hizo la luz. Después de ese primer encuentro, ella se dedicó a iluminar mi vida, yo a iluminar su alma. Ambos nos sumimos en un baile de sonidos, colores, sabores, susurros, risas, gemidos, sosiego... La veo volar cada día más y más alto. Disfruto de su sonrisa; se posa en mí. Puedo verla, sí; inunda mi alma de paz y serenidad.

Susana M.B.

Estrellas





Aquella noche caminaba sola. Mis pasos repasaban una a una las palabras que salieron de mi boca; pensaba en lo que acababa de hacer. Por primera vez en mucho tiempo me sentía libre.

Con lágrimas en los ojos, encendí un cigarro que ayudó a calmar mi llanto. Crucé la calle en dirección al puente; había mucha gente para la hora que era. Pasé cerca de un escaparate y eché un vistazo a mi aspecto reflejado, el cual no era del todo el adecuado. No quería que nadie se fijase en mí, nadie excepto él...

Había salido de casa lo más rápido que pude. Me puse mis zapatillas de correr que para nada hacían juego con la cazadora. La camiseta que llevaba estaba desgastada y me venía algo grande. Peiné mi melena castaña con los dedos y pensé que pese a todo, no estaba tan mal.

Vi el puente a lo lejos, caminé hacia él esperando encontrarle allí. Le había enviado un mensaje desde el móvil, pero me lo dejé en casa. Tenía miedo de que no lo hubiese leído. Bajé las escaleras que conducían al cauce del río. Hacía rato que había acabado el cigarro y ahora respiraba el aire fresco de la noche. Miré a mi alrededor y no veía a nadie, estaba sola, únicamente acompañada por las estrellas brillando en lo alto. Miré hacia arriba y allí estaban resplandeciendo en la oscuridad. Entonces recordé la última noche que pasé con él, mientras sus manos me acariciaban, yo miraba al cielo...

"- Quiero ver las estrellas - le dije -. Quiero verlas de cerca, y quiero que tú me las muestres." Aún no había pronunciado esas palabras cuando él acercó sus labios a los míos y nos fundimos en un cálido beso...

Aturdida por aquella visión, empecé a pensar que él no iba a aparecer. Me quité la cazadora, quería notar el viento más cerca de mí, y encendí otro cigarro, con la esperanza de verle llegar. Una vez más, quería ver las estrellas junto a él.

Susana M.B.



jueves, 7 de abril de 2016

Introspección

















La imagen en mi mente se emborrona, se convierte en una mancha casi imperceptible. Otra vez me miro al espejo y no me reconozco. ¿Quién soy? Únicamente alguien que va y viene. Mis vidas pasan una a una por mi mente; risas y llantos inundan mis oídos. Cubro mis oídos con las manos para no escuchar nada, pero están en mi cabeza, dentro de mí. Quiero buscar una salida mirando al sol, sintiendo la luz rozando mi cara. Montones de preguntas vuelan de un lado a otro de la habitación. Mis miedos cubren la figura. ¿Dejaré una vez más de ser débil y volveré a ser el ave valiente que vuela el cielo?

Mis tobillos dolorosos por las cadenas lloran sangre, aprietan, duelen. Los tambores resuenan en mi cabeza, reviven una y otra vez incansables el dolor de un Dios para unos, un hombre para otros. Mientras, mis lágrimas golpean una tras otra mi piel desnuda.

Abro la puerta, salgo a la calle y no hay nada, vacío, asfalto húmedo, viento que no me deja avanzar. Veo un tren que se detiene a lo lejos; quiero subir a él, corro, corro lo más rápido que puedo, pero se va... Me derrumbo en el suelo, estallo de rabia; una vez más no he llegado a tiempo. Vuelvo atrás buscando mi casa, no hay nada, desierto. Comienzan a aparecer árboles a mi alrededor; empiezo a correr sin rumbo, intentando despertar de esta horrible pesadilla.

Entonces, su figura aparece a lo lejos, me inspira tranquilidad, misterio. Se acerca, me habla pero no escucho su voz. Camino adelante, un agujero se abre a mis pies, no puedo seguir. El viento sopla ahora con más fuerza, me levanta del suelo, noto presión, ruido, más ruido en mi cabeza. Abro los ojos, despierto de un sueño, me levanto, me miro al espejo, veo mi rostro, está cambiando.

Susana M.B.