lunes, 12 de diciembre de 2016

Y Caperucita se sentó a hablar con el lobo
















Cuando Caperucita llegó a casa de su abuelita y se encontró allí al lobo, se sorprendió de sí misma; no tuvo miedo.

Así, sorprendida, le dijo al lobo:

  • ¡Lobo!, ¡bienvenido! Ven, dime qué quieres.

El lobo, también sorprendido de ver a una Caperucita tan valiente, cerró su boca, dejando así de mostrar sus colmillos, y agachó las orejas. Ambos salieron de la casa y se sentaron a hablar en un viejo tronco de árbol.

Caperucita le preguntó qué quería de ella, enfrentándose así al lobo. Este la observaba con mirada intensa; no sabía qué contestar a Caperucita. Tal vez tenía que decirle la verdad o tal vez engañarla.

  • He venido a mostrarte cómo eres y cómo podrías ser. Puedes tenerme miedo y mostrarte sumisa ante mí, o puedes enfrentarte a mí para que pueda marcharme.

Susana M.B.

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