lunes, 19 de diciembre de 2016

Carta de despedida















Querida casa, ha llegado el momento de soltar lazos, sentimientos y emociones que me unen a ti. Fuiste mi hogar durante muchos años. Tu puerta se abrió dando muchas bienvenidas, y se cerró en las despedidas. Entre tus paredes fui muy dichosa; me viste llorar, reír; presenciaste innumerables vivencias que me han hecho ser quien soy ahora. Pero llegó el momento de salir de entre tus muros para seguir adelante con mi vida. Ahora tengo un nuevo hogar en el que soy feliz.

Me despido de ti con todo mi amor, dejándote marchar para que puedas dar cobijo a otros. Gracias por haber sido mi templo, mi castillo, mi palacio, mi dulce hogar durante todos estos años. Gracias, gracias, gracias.

Susana.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Y Caperucita se sentó a hablar con el lobo
















Cuando Caperucita llegó a casa de su abuelita y se encontró allí al lobo, se sorprendió de sí misma; no tuvo miedo.

Así, sorprendida, le dijo al lobo:

  • ¡Lobo!, ¡bienvenido! Ven, dime qué quieres.

El lobo, también sorprendido de ver a una Caperucita tan valiente, cerró su boca, dejando así de mostrar sus colmillos, y agachó las orejas. Ambos salieron de la casa y se sentaron a hablar en un viejo tronco de árbol.

Caperucita le preguntó qué quería de ella, enfrentándose así al lobo. Este la observaba con mirada intensa; no sabía qué contestar a Caperucita. Tal vez tenía que decirle la verdad o tal vez engañarla.

  • He venido a mostrarte cómo eres y cómo podrías ser. Puedes tenerme miedo y mostrarte sumisa ante mí, o puedes enfrentarte a mí para que pueda marcharme.

Susana M.B.