lunes, 2 de mayo de 2016

Todo por hacer




Suena el despertador, te levantas, preparas sus desayunos, sus almuerzos, sacas al perro, haces sus camas, lavas sus ropas, limpias y recoges la casa, vas a la compra, recoges su traje del tinte. Vuelves a casa, ¡miras el reloj! Te metes en la cocina, les preparas la comida para cuando lleguen, y cuando llegan... que si esto no me gusta, no me compraste el cuaderno que te pedí, que si has recogido el traje del tinte...

Por la noche, después de los deberes, el baño, la cena, el perro, el fregado, la plancha... te metes en la cama, él duerme, tú no puedes dormir, y rompes a llorar.

Dan las dos de la madrugada. Con mucho cuidado te levantas, enciendes el ordenador, compras unos billetes, haces la maleta, te vistes, abres la puerta, y a punto de salir... das media vuelta, entras en casa, deshaces la maleta, vuelves a la cama, rompes de nuevo a llorar y esperas a que llegue de nuevo el día.

Susana M.B.