lunes, 22 de febrero de 2016

El nuevo comienzo

















Fue entonces cuando decidí despojarme de mis ropas. Fui desnudando mi cuerpo de todas las prendas que los cubrían; una por una fueron cayendo al suelo, dejando al descubierto mis heridas. El sol me acariciaba más que nunca; mi tez enrojecía con su reflejo y tornaba de un color rosado todo mi cuerpo. La sensación era tan nueva para mí que tuve que cubrirme con un manto.

Abrí el armario cerrado con llave y busqué en su interior. Elegí una capa azul, el color que iba a ayudar a mi piel a curar las heridas; lo había guardado tiempo atrás, preparado para cuando llegase el momento.

Crucé el puente descalza y cubierta con aquel manto que dejaba mis rodillas al descubierto; podía escuchar el sonido del agua que corría bajo mis pies. Me asusté al ver que la madera del puente crujía y se movía, sentí miedo. Aquello me recordaba a la primavera en la que tuve que cruzar el bosque con ayuda del mago, pero ahora estaba sola, sola de verdad.

Por fin, llegué a la otra orilla del río y empecé a caminar por el sendero, buscando el camino de subida por el monte. Mientras lo hacía, pensaba en que iba desnuda, no tenía nada, excepto la tela que me cubría, la cual yo misma había confeccionado; sabía que con esto era suficiente.

Llegué a lo alto del monte. Desde allí, la vista era maravillosa; respiré hondo, por fin me sentía libre. El viento acariciaba mi rostro, mis hombros, mi pelo revuelto flotaba en el aire; sentí que no necesitaba nada más que lo que poseía en ese momento. Entonces, podía elegir entre todas las posibilidades que se presentaban, que eran infinitas. Empecé a ver cómo a mi alrededor flotaban nuevas ideas listas para ser materializadas a mi antojo. Decidí permanecer allí; todavía quedaba mucho hasta el anochecer, así que podía disfrutar del paisaje cuanto quisiera. Parecía no pasar el tiempo; podía elegir cuán alto estaba el sol, o si el viento se convertía en una suave brisa, podía elegir hasta el color de las mariposas que volaban a mi alrededor.

Entendí que mi existencia se basaba únicamente en una cosa: experimentar lo grandioso del universo en solo un momento. Entonces, supe que tenía que elegir, una vez más, y continuar el viaje.

Susana M.B.